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  • Metadaten

    • Dokumenttyp
      Rezension (Monographie)
      Zeitschrift
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Autor (Rezension)
      • Villacorta Baños, Francisco
      Sprache (Rezension)
      Español
      Sprache (Monographie)
      English
      Autor (Monographie)
      • Jacobson, Stephen
      Titel
      Catalonia's advocates
      Untertitel
      Lawyers, society, and politics in Barcelona, 1759-1900
      Erscheinungsjahr
      2009
      Erscheinungsort
      Chapel Hill
      Verlag
      Univ. of North Carolina Press
      Umfang
      336
      ISBN
      978-0-8078-3297-4
      Thematische Klassifikation
      Rechtsgeschichte, Siedlungs-, Stadt- und Ortsgeschichte
      Zeitliche Klassifikation
      Neuzeit bis 1900 → 18. Jh., Neuzeit bis 1900 → 19. Jh.
      Regionale Klassifikation
      Europa → Südeuropa → Spanien
      Schlagwörter
      Katalonien
      Jurist
      Barcelona
      Geschichte 1759-1900
      Original URL
      http://mcv.revues.org/3754
      recensio.net-ID
      a5788b75a348b076cdf0a555d82ecdef
      DOI
      10.15463/rec.1189737803
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Stephen Jacobson: Catalonia's advocates. Lawyers, society, and politics in Barcelona, 1759-1900 (rezensiert von Francisco Villacorta Baños)

Durante mucho tiempo ha sido casi un tópico de la historiografía española subrayar la importancia del grupo socio-profesional de los abogados en la tarea de construcción del Estado liberal contemporáneo, al mismo tiempo que se lamentaba la carencia de un adecuado estudio monográfico que lo analizase de forma monográfica en su integralidad. Un trabajo como el que aquí tenemos entre las manos resulta en consecuencia bienvenido, aunque tenga su marco de análisis únicamente a Cataluña y en última instancia se centre en la historia del foro barcelonés.

Es preciso decir de entrada que se trata de un estudio político-social del abogado catalán, más que un estudio de la profesión de abogado en sentido estricto, conforme al modelo que ha venido marcando desde hace tiempo la sociología de las profesiones. Lo cual es una constatación del tipo de libro con que nos encontramos más que una crítica a su orientación en sentido estricto. En ambos casos tales enfoques exigen un ejercicio de contextualización, como no podía ser de otra forma, en las grandes líneas de la vida política y social de su época. Lo que cambia es el punto donde se instalan los instrumentos metodológicos de observación. La profesión propiamente dicha es antes de todo una estructura de diferenciación social, recibida en cada época como herencia –lo que es ya en sí mismo un dato relevante– organizada en ese contexto en relación a los parámetros dominantes de todo tipo a fin de encuadrar la adquisición de conocimientos, las estructuras institucionales de relación, servicio y defensa corporativas, las normas y los valores de la parcela de actuación social específica a su especialidad, en el presente caso del campo jurídico. Para todo ello los estudiosos disponen de un conjunto de útiles que les llevan a interrogarse sobre la extracción social de los integrantes, el dominio de la carrera de leyes en algunos dominios clave del nuevo régimen, como la administración judicial y la educación, las instituciones representativas y académicas, las administraciones estatales, el encaje de las instituciones de poder y representación corporativas en las estructuras de poder político y social, por citar únicamente algunas posibilidades que se han vinculado tradicionalmente al interrogante historiográfico sobre el jurista moderno, es decir, lo que conforma su estructura de oportunidades en una época en la que los cambio políticos y sociales, en efecto, abrieron un amplio terreno de expansión de esa parcela social.

Para el presente caso muchas de estas opciones de estudio se han dejado de lado o aparecen desdibujadas en beneficio de un esquema de interpretación político, coincidente con las grandes líneas de la historia del espacio público en sus dos dimensiones ideológica e institucional (ilustración, liberalismo, doctrinarismo moderado, nacionalismo catalán), del que solo se aparta (de hecho más en apariencia que en realidad) el capítulo sobre la profesión corporativizada, que intenta efectivamente un acercamiento a los caracteres estructurales de la profesión en aspectos como la diversidad geográfica, orígenes sociales, formación, salidas profesionales y promoción social, es decir a los mecanismos –los señalados y otros que se podrían añadir– a través de los que se conforma el monopolio y la organización de la moderna profesión de abogado.

El modelo elegido, que se repite en todos y en cada uno de los grandes apartados que hemos señalado, trufado de ejemplos personales de las grandes figuras de la abogacía catalana de las sucesivas épocas, es suficientemente esquemático como para que en su balance general primen las interpretaciones políticas globales, que parecen querer encauzar al lector hacia la historia general del liberalismo y de las relaciones entre Cataluña y España, en donde la ilación con la historia de la abogacía concluye por hacerse más problemática. El autor dedica un amplio capítulo de su obra a reseñar las actitudes de los abogados barceloneses en torno a las grandes cuestiones de la historiografía canónica catalana actual: la defensa de la lengua y en los debates sobre la codificación civil, mostrándolos como puntos de inflexión que conducen desde una profesión corporativizada hacia una corporación nacionalista ante la crisis de los cauces tradicionales de acceso a los recursos profesionales y a la promoción social. Se trata de una hipótesis sugestiva, aunque discutible considerando la fecha –1900– en que el autor cierra su análisis. De nuevo todo parece indicar una salida hacia el campo genérico de la realidad histórica de España y de Cataluña, que el libro ayuda a difundir entre un público académico anglosajón al menos en tanta medida como la historia de la abogacía propiamente dicha.

Los interrogantes sugeridos, en contra de su apariencia, no abren una causa general sobre los planteamientos básicos del libro, sino solo un encuadre, de nuevo, de los límites en que está incurso. En términos globales se trata de un estudio sugestivo en sus planteamientos y documentado, con algunas cuestiones teóricas de alcance, como su crítica de la concepción weberiana sobre el papel de los juristas en la racionalización moderna del poder, aunque parece claro que nunca podría ser lo mismo enfocado hacia el medio académico español. Tiene a este respecto, ciertamente, algunas ventajas y algunos servidumbres del modelo anglosajón de libro histórico: de amplio radio, de exposición pedagógica y comprensión sencilla para hacerlo accesible a públicos muy poco familiarizados con una historia muy lejana y con categorías y órganos de administración judicial, como son los del continente europeo, bastante diferentes a los de la tradición jurídica anglosajona. Por eso mismo numerosos temas aparecen esbozados en forma de pinceladas muy generalizadoras, a veces aventuradas si no se encuadran adecuadamente y que los estudios monográficos, en otros casos, han matizado ya hace mucho tiempo, con algunos planteamientos un tanto esquemáticos para encajar en las líneas maestras de su evolución ideal del fenómeno, algo de lo que el propio autor es consciente y se ve obligado a matizar (abogados absolutistas en el reino de la profesión liberal; liberales, carlistas y republicanos en el de la moderada, no catalanistas en el de la nacionalista, ¿no será que esa adscripción política, en definitiva, no resulta tan determinante ante otros componentes mucho mas centrales delimitados por las estructuras socio-institucionales de la propia profesión?). Se trata, sin duda, de servidumbres del propio modelo de libro y del público enfocado, teniendo en cuanta las evidencias múltiples del amplio conocimiento por parte del autor de los principales retos que el liberalismo tuvo la necesidad de abordar en todos los aspectos de la vida nacional, y no solo en el ámbito jurídico, y que protagonizaron muy destacadamente los abogados.