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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (Review)
      • Ostolaza Esnal, Maitane
      Language (Review)
      Español
      Language (Monograph)
      Español
      Editor (Monograph)
      • Castells, Luis
      • Cajal, Arturo
      Title
      La autonomía vasca en la España contemporánea (1808-2008)
      Year of publication
      2009
      Place of publication
      Madrid
      Publisher
      Marcial Pons Historia
      Number of pages
      396
      ISBN
      978-84-96467-89-7
      Subject classification
      Political History
      Time classification
      Modern age until 1900 → 19th century, 20th century, 21st century → 2000-2009
      Regional classification
      Europe → Southern Europe → Spain
      Subject headings
      Autonomiebewegung
      Baskenland
      Geschichte 1808-2008
      Original source URL
      http://mcv.revues.org/3764
      recensio.net-ID
      536b31b5ba9ebf1c569c30e134950baa
      DOI
      10.15463/rec.1189737502
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Luis Castells / Arturo Cajal (eds.): La autonomía vasca en la España contemporánea (1808-2008) (reviewed by Maitane Ostolaza Esnal)

Entre las contribuciones recientes a la historiografía vasca ninguna aborda de manera monográfica el tema identitario ni explica en profundidad toda la complejidad que encierra esta cuestión o la dinámica que experimenta en el largo plazo. Este es el gran mérito del libro que aquí comentamos. Como se señala en su introducción, se pretende hacer un relato de «la configuración de identidades contemporáneas en el País Vasco y el encaje de éstas en la nación española, tomando como eje central la autonomía de estas provincias». La utilización del plural «identidades» es consustancial al libro pues, frente al «metarrelato» impuesto por la historiografía de signo nacionalista, los autores de esta obra distinguen en el caso vasco «una pluralidad de sujetos históricos», una polifonía de voces, que tienen modos diferentes de entender y representar la identidad vasca.

El libro, siguiendo un esquema cronológico, se estructura en tres partes («Liberalismo y autonomía: la reinvención de la foralidad (1808-1876); «Génesis de las identidades vascas contemporáneas (1878-1923) » y «Entre las provincias y la nación (1931-2008) »). Podemos distinguir, sin embargo, varias líneas fuertes de argumentación que recorren transversalmente las páginas del libro y que vienen a avalar la pluralidad identitaria vasca. Destaca, en primer lugar, la centralidad del Fuero como configurador de identidades colectivas durante todo el siglo xix y buena parte del xx, tal y como queda reflejado en algunos proyectos estatutarios de la II República (proyecto autonómico de Estella) e incluso a los años de la Transición (Ley de Territorios Históricos de 1983). En segundo lugar, se subraya el predominio del consenso y la negociación entre los diferentes actores políticos locales y estatales (con la salvedad del periodo franquista) lo que nos aleja de la visión de un País Vasco en permanente conflicto con el Estado, alimentada por la historiografía nacionalista. En tercer lugar, se pretende demostrar el cómodo encaje de los vascos en la nación española, a través del sentimiento del «doble patriotismo», sentimiento que habría prevalecido en la mayor parte de la sociedad vasca, por lo menos, hasta la «dramática ruptura» introducida por el nacionalismo de Sabino Arana e incluso con posterioridad a ella. En cuarto lugar, se destaca la presencia significativa del Estado en las provincias vascas, recordando que el régimen foral no era soberano sino «un sistema de autogobierno limitado por la existencia de un poder superior» (A. Cajal). Se recuerda también que el poder central no actuaba en estas provincias guiado por un centralismo «jacobino» sino con exquisito respeto de su «idiosincrasia», ejemplo de lo cual serían las leyes de 1839 y 1841 –presentadas no como agravios contra el régimen foral sino como soluciones de integración «modernizadora» en la Constitución española (J.M. Portillo)–, la intensificación del «hecho diferencial» vasco entre 1839 y 1876 (el llamado «oasis foral») o el posterior régimen del Concierto (1878).

El tema del Concierto Económico constituye otro de los centros de interés del libro. Tratando de desmantelar el poderoso mito de la abolición foral de Cánovas (1876), se insiste en la co-responsabilidad de las elites vascas en la forma drástica en que se resolvió la cuestión foral como corolario de la guerra carlista. La política de Cánovas no aparece como intransigente sino como negociadora y pactista a la vez que se destacan las bondades del nuevo régimen tanto para las elites vascas como para el conjunto del país. En un contexto de creciente nacionalización y con la aparición en el horizonte vasco de discursos identitarios de tipo exclusivista y excluyente, el Concierto resolvería por la vía moderada la llamada «cuestión vasca» convirtiéndose a la vez en una palanca que facilitaría la inclusión efectiva de los vascos en la nación española (L. Castells). En este escenario, la irrupción del nacionalismo vasco habría supuesto un elemento de tensión y de fractura. Su discurso novedoso, que incluía la relectura de los Fueros en clave de soberanía nacional, el rechazo del «doble patriotismo» contraponiendo las identidades vasca y española, o la superación del provincialismo foral con la creación de un ente nacional unitario llamado «Euzkadi», obligaría a los distintos actores políticos a redefinir sus posiciones identitarias. Incluso los socialistas, ajenos en principio al debate nacional, acabarán incorporando reivindicaciones de signo vasquista (A. Rivera).

Lo que no se discute es el éxito logrado por el nacionalismo histórico (PNV). Un éxito que se atribuye tanto a su habilidad para generar símbolos identitarios como a su gran capacidad de penetración en el tejido social sin olvidar la coexistencia en su seno de dos corrientes, la autonomista y la independentista, que lejos de debilitar al partido lo fortalecen (J. Corcuera). Se sostiene, sin embargo, que los avances conocidos por el autonomismo vasco no se deben tanto al PNV como a factores extrínsecos a la comunidad nacionalista (A. Rivera y F. Molina).

La guerra civil aparece como un hito importante en la evolución identitaria vasca: la izquierda se «vasquiza» progresivamente acercándose a postulados nacionalistas mientras que el nacionalismo hegemónico se hace más social. Ello propicia el acercamiento en el exilio y en el interior de socialistas y nacionalistas sobre la base de la defensa de la autonomía y del Estatuto. Sólo el nacimiento de ETA, a finales de los años 50, altera este panorama. En el nuevo escenario, la mayor parte de la oposición vasca asumirá el vasquismo como una forma de antifranquismo y la lucha por la autonomía como sinónimo de lucha por las libertades democráticas en España (J. A. Pérez).

En los años de la Transición, el PNV recupera su posición de liderazgo y reagrupa a la mayoría de las fuerzas democráticas vascas en torno al Estatuto de 1979 (J. Corcuera). Paralelamente, ETA y su entorno político (HB) difunden una cultura de resistencia, cerrada, totalizante, de rasgos heroicos y martirológicos, que acabará contagiando a buena parte de la comunidad nacionalista (J. Ugarte). Si bien esta dicotomía entre consenso –representado por el acuerdo estatutario– y ruptura –simbolizada por ETA y su entorno– se mantiene hasta casi nuestros días, la deriva etnicista y radicalizante que experimenta el PNV a principios del nuevo milenio (siendo el Plan Ibarretxe el ejemplo más patente) acaba rompiendo el equilibrio estatutario poniendo fin al «arreglo de identidades culturales» y a la «pluralidad» de la sociedad vasca que ha caracterizado al país durante buena parte de su historia contemporánea.

En definitiva, nos hallamos ante una obra importante que aporta datos novedosos y empíricamente fundados sobre la construcción de identidades en el País Vasco contemporáneo. Una obra que va a enriquecer sin duda el debate historiográfico español en torno a las identidades nacionales. Ello no impide, sin embargo, que el libro contenga aspectos susceptibles de crítica. Podemos señalar, entre otros, la utilización un tanto abusiva y no siempre acertada del concepto «autonomía», como reconoce alguno de sus autores (A. Cajal), lo que, amén del riesgo de incurrir en el anacronismo, puede llevar a confundir periodos históricos y situaciones de autogobierno bien distintas. Cabría decir también que no siempre se deslindan con claridad las fronteras entre el «vasquismo», en su acepción más cultural, y el nacionalismo lo que conduce a planteamientos un tanto contradictorios, como el que defiende, por un lado, la sólida presencia del Estado en las provincias vascas (A. Cajal) y el que afirma, por el contrario, en la línea de la tesis de la débil nacionalización española, la escasa capacidad de penetración del Estado español en la periferia vasca (F. Luengo); o entre los que defienden la fortaleza del sentimiento diferencial vasquista, particularmente visible en los años 1930 (A. Rivera, F. Luengo y otros), y los que afirman que este sentimiento era muy limitado y tuvo poca capacidad de movilización hasta los años de la Transición (F. Molina). Otro reproche que cabría realizar, tratándose de un estudio sobre las identidades vascas contemporáneas, es haberse centrado demasiado en el análisis político e institucional, prestando escasa atención a los aspectos simbólicos y culturales, consustanciales a todo proceso de construcción identitaria. Faltaría asimismo un análisis más sistemático de las prácticas sociales ligadas a las distintas culturas políticas vascas o la aproximación, yendo más allá de los discursos políticos, de las expresiones populares asociadas a los procesos «horizontales» de nacionalización, aspectos que sin duda servirían para entender mejor la complejidad del mapa identitario vasco.