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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (Review)
      • García Marsilla, Juan Vicente
      Language (Review)
      Español
      Language (Monograph)
      Français
      Editor (Monograph)
      • Cauchies, Jean-Marie
      Title
      Diplomates, voyageurs, artistes, pèlerins, marchands entre pays bourguignons et Espagne aux xve et xvie siècles
      Year of publication
      2011
      Place of publication
      Neuchâtel
      Publisher
      Publications du Centre européen d’études bourguignonnes
      Number of pages
      XXVI, 303
      ISBN
      978-2-503-53633-0
      Subject classification
      Social and Cultural History
      Time classification
      Middle Ages → 15th century, Modern age until 1900 → 16th century, Modern age until 1900, Middle Ages
      Regional classification
      Europe → Southern Europe → Spain
      Subject headings
      Burgund
      Kulturaustausch
      Kongress
      Original source URL
      http://mcv.revues.org/5049
      recensio.net-ID
      c6592c269b82479491961691b7215550
      DOI
      10.15463/rec.1189725913
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Jean-Marie Cauchies (ed.): Diplomates, voyageurs, artistes, pèlerins, marchands entre pays bourguignons et Espagne aux xve et xvie siècles (reviewed by Juan Vicente García Marsilla)

Jean-Marie Cauchies (dir.), Diplomates, voyageurs, artistes, pèlerins, marchands entre pays bourguignons et Espagne aux xve et xvie siècles, Neuchâtel, Publications du Centre européen d’études bourguignonnes, 2011, xxvi + 303 p.

Entre el 23 y el 26 de septiembre de 2010, el Centre européen d’études bourguignonnes celebró unas jornadas de encuentro en Madrid y Toledo, con el apoyo de la Real Academia de la Historia y de la Universidad de Castilla-La Mancha, que pusieron el acento en las relaciones de todo tipo que se tejieron entre los territorios vasallos del duque de Borgoña y los reinos hispánicos durante los siglos xv y xvi. Aquella encrucijada histórica, en torno al año 1500, fue sin duda la que, como consecuencia de las uniones dinásticas, culminó todo un proceso de acercamiento entre ambas regiones de Europa que, como los estudios aquí reunidos demuestran, venía de mucho antes, y era bastante más complejo y multiforme que una simple estrategia política, pues abarcaba también aspectos económicos, sociales, culturales y religiosos de gran calado.

Dieciséis artículos de otros tantos estudiosos, sobre todo belgas y españoles, con el añadido de un checo (Jaroslav Svátek) y un francés (Paul Delsalle), más las notas introductorias del presidente del centro, el barón Daniel Cardon de Lichtbuer, y de su secretario general, Jean-Marie Cauchies, componen este volumen de actas del citado coloquio. Un volumen en el que, sin que se refleje en el índice la estructuración temática de las sesiones, se pueden establecer claramente varios bloques, con algunos artículos a caballo entre unos y otros. En efecto, algunas ponencias están dedicadas a analizar periplos de viajeros flamencos por la Península Ibérica que nos han dejado el testimonio de sus experiencias e impresiones. A algunos les movían impulsos religiosos, sobre todo a aquellos que peregrinaban a Compostela, por convencimiento propio, para cumplir alguna penitencia, o incluso por encargo de terceros, de los que trata M. Somme, haciendo también referencia a todo el submundo de los delincuentes que buscaban sacar provecho del flujo humano del Camino. Los viajes de Guillebert de Lannoy, estudiados por J. Svátek, tienen en cambio mucho más que ver con los ideales caballerescos de la corte borgoñona, que intentaban convertir en realidad en el marco de la guerra con Granada, considerada como una Cruzada, y que le serviría como iniciación para otras campañas en el límite de la Cristiandad, en Prusia.

Cómo veían estos viajeros la sociedad hispánica que se encontraban es el argumento de otros artículos de este libro, como el de J. Dumont sobre las representaciones socio-políticas del reino, o el de R. Fagel, que trata la visión curiosa de Antoine de Lalaing y Laurent Vital, y sus respectivos «descubrimientos de España». Todos ellos trasladaban los arquetipos de su región de origen y los intentaban aplicar a la realidad hispánica, no siempre con éxito. A pesar de las similitudes y los puntos de contacto entre las distintas sociedades, los reinos ibéricos no dejaban de ser un mundo exótico para muchos de ellos, con sus minorías de moriscos y judíos conversos, con los que, por cierto, no se mostraban demasiado comprensivos los viajeros flamencos. Y además, la Península era ya en esos momentos la puerta hacia nuevos mundos desconocidos, como los africanos que se describen, en un relato de gran interés etnológico, con motivo del viaje del brujense Eustache de la Fosse por el Golfo de Guinea, analizado por M. A. Ladero. Las empresas americanas que comenzarán poco más tarde son en realidad una continuación evidente de esta dinámica expansiva.

Mucho más complejo era cuando esos desplazamientos no se realizaban a título personal, sino que eran las cortes enteras de príncipes y princesas las que se desplazaban con motivo de una boda o, en el caso de Felipe el Hermoso y la reina Juana, para tomar posesión de su trono de Castilla. Los artículos de G. Docquier sobre Margarita de Austria y de J. M. Carretero sobre el futuro emperador Carlos nos dan cuenta precisamente del enorme esfuerzo logístico que significaba planear uno de estos desplazamientos, conformar el séquito, abastecerlo de alimentos, garantizar su seguridad, elegir una ruta, ya fuera por mar o por tierra, y atender todos los imprevistos que pudieran ir surgiendo. Operaciones de gran envergadura que tenían un coste elevado, y que por tanto suscitaban resistencias en el seno de las asambleas que debían sufragarlas con sus tributos, como las flamencas que trata M. Van Eeckenrode. Algunos, en estos ambientes cortesanos itinerantes, buscaban medrar y hacer fortuna a la sombra de los soberanos, pero a veces los albures del destino podían jugar malas pasadas, como les ocurrió a la mayoría de los grandes personajes de la corte de Felipe el Hermoso tras la repentina muerte de éste, que les dejó desamparados en un ambiente hostil, casi prebélico, entre las distintas facciones que aspiraban a controlar la Corona, protagonizando una auténtica desbandada hacia sus territorios de origen, descrita por J.-M. Cauchies. Por otra parte, la instauración de monarquías multinacionales como la de los Habsburgo generó la necesidad, en los gobiernos municipales que querían presentar sus peticiones ante el soberano, de organizar también viajes de embajada a la corte, básicos para la política local, como los protagonizados por el magistrado de Besançon Guy de Vers, estudiados por P. Delsalle.

Otro bloque importante lo constituyen las ponencias dedicadas a los aspectos económicos de esta relación bilateral. Las de J. M. Yante, H. Casado y L. Sticking se centran de esta manera en el comercio español con los Países Bajos, y la formación de colonias castellanas en ciudades como Brujas o Gante que, tal y como afirma H. Casado, sirvieron para regularizar y ofrecer un plus de estabilidad y credibilidad a los negocios, basados en la venta de lana castellana y de ciertos productos alimenticios del Mediterráneo a cambio de los paños flamencos. Las colonias hispanas representaron así, después de las italianas, uno de los poderes económicos más importantes de este auténtico corazón del comercio bajomedieval que eran los Países Bajos, y las regulaciones sobre el transporte y la navegación, que L. Sticking detalla en el siglo xvi, dan cuenta de hasta qué punto era primordial esta ruta mercantil.

Aquellos mercaderes establecidos en Flandes y Brabante sirvieron de puente para la difusión de novedades culturales en la Península Ibérica, novedades que, no obstante, se adaptaban después a la peculiar idiosincrasia hispana, tal y como demuestra I. Falque al analizar las pinturas de estilo flamenco encargadas por españoles, que se hacían además retratar en ellas como lo había hecho, desde Van Eyck y R. Campin, la burguesía local. La hibridación entre formatos nórdicos y elementos hispanos resulta en este caso especialmente interesante para comprender los puntos comunes y las diferencias de matiz en lo cultural que existían entre los distintos países europeos en los siglos xv y xvi. Porque, además, esas corrientes culturales no eran, como se afirmaba no hace mucho, unidireccionales, desde unos centros de innovación nórdicos o italianos a una serie de periferias entre las que se contaban los reinos hispánicos. La difusión y traducción de obras literarias castellanas por el continente, como el Triunfo de las donas de Juan Rodríguez del Padrón, estudiada aquí por Eric Bousmar, es un buen ejemplo de esa tendencia inversa. Y una vez más, también en lo cultural, el papel de las cortes itinerantes de esta época fue fundamental para las propagación de las novedades, como ocurre con las «bibliotecas itinerantes» de los primeros Austrias de la rama hispana, cuya composición nos detalla J. L. Gonzalo Sánchez Molero en colaboración con H. Wijsman.

En definitiva, los estudios reunidos en este volumen constituyen un abanico de acercamientos distintos a una época que sería básica para la estructuración de una «conciencia europea» justo en el momento en que el continente iba a abrirse definitivamente al mundo, a partir de la intensificación de las relaciones entre dos importantes regiones de Occidente. Si acaso se echa algo en falta es que en una de esas regiones las tintas se han cargado casi exclusivamente hacia la Corona de Castilla, sin duda la más potente económica y políticamente en ese momento, y se ha dejado en general un tanto de lado el otro gran estado hispánico, la Corona de Aragón.