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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (Review)
      • Gatti, Gabriel
      Language (Review)
      Español
      Language (Monograph)
      Español
      Editor (Monograph)
      • Izquierdo Escribano, Antonio
      Title
      La migración de la memoria histórica
      Year of publication
      2011
      Place of publication
      Barcelone
      Publisher
      Bellaterra – Fundación F. Largo Caballero
      Number of pages
      328
      ISBN
      978-84-7290-564-1
      Subject classification
      Historical Demography, Social and Cultural History
      Time classification
      Modern age until 1900, 20th century, 21st century
      Regional classification
      Europe → Southern Europe → Spain, America → Central America, America → South America
      Subject headings
      Argentinien
      Spanische Einwanderung
      Kuba
      Mexiko
      Venezuela
      Politische Identität
      Kollektives Gedächtnis
      Ostmitteleuropa
      Deutsche
      Geschichte 1941-1953
      Aufsatzsammlung
      Original source URL
      http://mcv.revues.org/5068
      recensio.net-ID
      76d6f5f2e0e147958e7593166b2c39ca
      DOI
      10.15463/rec.1189736937
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Antonio Izquierdo Escribano (ed.): La migración de la memoria histórica (reviewed by Gabriel Gatti)

Antonio Izquierdo Escribano (éd.), La migración de la memoria histórica, Barcelone, Bellaterra – Fundación F. Largo Caballero, 2011, 328 p.

En 2007, nacieron 500.000 españoles nuevos. Todos eran naturales, de sangre, aunque ya llevaban tiempo, algunos mucho, trotando por el mundo. Nacieron del pasado. No lo hicieron a consecuencia de una renovada ley de extranjería, ni por efecto de una lectura de la ciudadanía más generosa con la diáspora, ni tampoco por la corrección de algún recién descubierto defecto de conteo del censo de nacionales. Los parió una ley, la 52/207 («Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura»), la popularmente conocida como «Ley de la memoria Histórica». Doble paradoja: una, que la memoria produjo identidad; dos, que mirando hacia el pasado se generó una nueva población.

Este efecto no estaba pensado, fue ciertamente una consecuencia no deseada. Pero así fue: la ley, jugando en el tablero de la memoria, definió límites y tipos de una población que se desplaza ahora por otro tablero, el no menos vidrioso y complejo de las identidades («La ley de la memoria histórica no pensó en la migración, pero ha devenido en una oportunidad migratoria para los descendientes de la emigración española y, por derivación, en una política de inmigración para España» [244]). Así fue: la controvertida «Ley de la memoria histórica» creó pequeños maremotos, cuyos efectos llegaron al otro lado del Atlántico convertidos en otra cosa; si aquí se digirió con palabras clave como memoria, justicia, reparación o duelo, allí, en Argentina, en Venezuela, en México, en Cuba, esas palabras clave se conjugaron junto a términos que el espíritu de la ley previó solo parcialmente: ciudadanía, nacionalidad, territorialidad, regreso, recuerdo… Un nuevo caso, pues, de aquella vieja y mertoniana ley de las consecuencias no intencionadas de la acción: donde se esperaba reparación, nació ciudadanía; donde se buscaba reconocimiento, surgieron proyectos migratorios.

Desde su portada, este libro de Antonio Izquierdo Escribano y de su equipo (Aurelia Álvarez, Luca Chao, Marcelino Fernández, M. Teresa García, Montserrat Golías, Raquel Martínez, Alma P. Trejo) refleja bien que el ejercicio científico social contemporáneo ha de moverse entre paradojas: cuando se investiga género aparece estructura; cuando se trabaja educación surgen derechos humanos; investigando derechos humanos nos encontramos con población; y donde uno espera encontrar territorio e identidad aparece memoria. Habilidad reseñable de los autores, identificar una fisura en lo evidente y buscar por ella cosas distintas a las previstas.

Los capítulos introductorios construyen una buena presentación de las singularidades de esa población recién nacida y hacen una buena pintura, por extensión, de los objetos de las ciencias sociales de hoy: es una población joven —sólo cinco años…—, pero la integran cuatro generaciones; busca identidad, pero lo hace a partir de múltiples orígenes, a los que no renuncia; es de adquisición y sin embargo se piensa como natural. A estos dos capítulos siguen cuatro con forma de informe de investigación, donde los autores dan cuenta del análisis del material de campo obtenido en cuatro lugares especialmente significativos en cuanto a los efectos de la «Ley de la memoria histórica» en la conformación de esta nueva población de españoles: Argentina, Cuba, México y Venezuela. Repartidos de maneras diferentes en cada caso, en todos ellos se manifiesta una rica variedad de motivaciones a la hora de justificar el paso que conduce a solicitar la nacionalidad española amparándose en la nueva ley: desde la de quienes buscan facilitar el inicio de trayectorias migratorias movidas por la búsqueda de crecimiento profesional y la mejora económica, hasta la atracción por otros aires políticos, pasando por la fuga de situaciones vitales comprometidas o la más trascendente recuperación de la memoria, sea de la histórica, sea de la familiar sea, en la mayor parte de los casos, de ambas.

La mirada en cierto sentido nacional de estos capítulos de recorrido empírico toma de nuevo vuelo transnacional en el epílogo, donde el editor, junto a Luca Chao, se vuelve a colar por las fisuras de lo evidente y nos deja colgados de algunos potentes interrogantes, imprescindibles en todo caso para cualquiera que haga sociología de las migraciones, la memoria o la identidad. Los principales interrogantes afectan a las ideas de identidad y de ciudadanía: ¿quién es hoy nacional? ¿qué da sustento a la vieja idea de ciudadanía? ¿el territorio, el origen, el deseo de ser? ¿cómo uno es a la vez uno y otro? ¿hacia dónde se orienta el trabajo de construcción de la memoria? ¿cómo performa la ley al cuerpo de sujetos que queda regulado en sus dominios? Al contrario de lo que en algunos pasajes del libro amenazaba con conducir el análisis por los poco enriquecedores caminos del prejuicio, ese que obliga a muchos académicos a posicionarse contra particularismos, nacionalismos e identitarismos (p. 19, por ejemplo), el trabajo se adentra en las tensiones que este objeto de investigación ofrece en esas materias con cierta finura, mostrando una compleja población de nacionales multiculturales, que gestiona como puede —como todos, por cierto— los choques entre sus muchos arraigos y sus muchos desplazamientos, tanto los de origen y los de sus futuros posibles. Las identidades dobles son, como se dice en el epílogo, identidades en choque permanente, pero también compatibles.

Estamos en definitiva ante un excelente libro para los que estudian las novedades de los procesos migratorios, un material interesante para quienes quieran (porque deben) romper con la mirada monolítica que más a menudo de lo deseable lastra el debate académico sobre la memoria histórica y una pista más que indica que, en ciencias sociales, sobre todo si se juega con la palabra clave «identidad», nada es como parece.