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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (review)
      • Alonso Carballés, Jesús
      Language (review)
      Español
      Language (monograph)
      Español
      Editor (monograph)
      • Mees, Ludger
      Title
      La celebración de la nación. Símbolos, mitos y lugares de memoria
      Subtitle
      Símbolos, mitos y lugares de memoria
      Year of publication
      2012
      Place of publication
      Granada
      Publisher
      Editorial Comares
      Number of pages
      246
      ISBN
      978-84-9836-991-5
      Subject classification
      Intellectual History, Political History
      Subject headings
      Nationalismus
      Symbolik
      Kollektives Gedächtnis
      Original source URL
      http://mcv.revues.org/5414
      recensio.net-ID
      5499e9c657ed4a65ad0fd8160d969960
      DOI
      10.15463/rec.1189719642
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Ludger Mees (ed.): La celebración de la nación. Símbolos, mitos y lugares de memoria (reviewed by Jesús Alonso Carballés)

Ludger Mees (éd.), La celebración de la nación. Símbolos, mitos y lugares de memoria, Granada, Comares Historia, 2012, 246 p.

 

Desde la publicación de Mater dolorosa de Álvarez Junco, hace ahora poco más de una década, el giro cultural aplicado a los estudios políticos, particularmente al caso de los nacionalismos, ha ido abriéndose paso paulatinamente en la historiografía española. Esta incorporación creciente no ha permitido, sin embargo, dar un impulso definitivo a la investigación sobre el vasto campo de las políticas simbólicas y reducir así el retraso acumulado en este ámbito con las historiografías de nuestro entorno más próximo. La obra coordinada ahora por el profesor Ludger Mees supone, desde esta perspectiva, un estímulo indudable al análisis de las dinámicas simbólicas de los nacionalismos peninsulares y del resto de Occidente y representa una muestra original del interés creciente por este campo de estudio; un ámbito con síntomas de consolidación como así parecen indicarlo publicaciones recientes como Os símbolos de Galicia, (2010) o el Diccionario ilustrado de símbolos del nacionalismo vasco (2012).

 

La celebración de la nación integra doce artículos que recogen las ponencias presentadas en el Congreso internacional Símbolos, mitos y lugares de memoria en el discurso nacional. La Celebración de la Nación, celebrado en Vitoria del 26 al 28 de octubre de 2011. En el artículo que abre el volumen, Hans-Jürgen Phule parte de las intrínsecas relaciones entre símbolos, mitos y lugares de memoria para proponer una reflexión sobre sus funciones en la construcción de las identidades nacionales. El análisis, transversal y diacrónico, de las diferentes oleadas de nacionalismos desde la Edad moderna hasta la actualidad permite a Phule revelar, aunque sea de manera esquemática, el recurso recurrente de todos los nacionalismos a mitos fundacionales, que a pesar de sus singularidades históricas comparten rasgos, funciones y mecanismos comunes. Este análisis comparado sirve de introducción y de marco a once estudios de caso que a pesar de abordar horizontes geográficos y cronológicos distantes entre sí ponen de manifiesto prácticas compartidas, sin duda una de las aportaciones más valiosas de la obra.

 

Uno de los artículos más interesantes, por la escasez de estudios sobre esta temática entre nosotros, es el análisis de Michael Laffan sobre la «tanatofilia» irlandesa, la utilización de las ceremonias de enterramiento de personalidades en la creación de comunidades imaginarias y como arma de lucha política en contra del poder establecido por los sectores más radicales del nacionalismo irlandés. Este artículo evocador nos pone igualmente sobre la pista de la influencia, a veces determinante, que han tenido las comunidades exiliadas o emigradas lejos de la patria como creadoras y portadoras de símbolos. Esa es precisamente una de las cuestiones centrales en el atractivo estudio de X. M. Núñez Seixas, un largo recorrido por el nacimiento y desarrollo de los símbolos del nacionalismo gallego donde se pone de relieve, entre otros aspectos, el determinante papel jugado por la cuantiosa diáspora gallega en América en la sistematización, difusión y consolidación del himno o la bandera gallegos. El origen de los símbolos propios se encuentra igualmente en el centro del artículo de Pere Gabriel que pone de relieve cómo fue, en buena medida, la debilidad de la simbología nacional española la que facilitó considerablemente la aparición de una voluntad de impulsar por parte de los sectores más dinámicos de la sociedad catalana una simbología propia que, al menos inicialmente, pretendió ser compatible con la afirmación identitaria y simbólica española. Por su parte, Javier Moreno Luzón confirma en su artículo la penuria e intermitencia de las fiestas y conmemoraciones propiciadas por el nacionalismo español, discontinuidad sólo subsanada, según el autor, por la persistencia en el uso político de ciertos mitos y símbolos convertidos en iconos nacionales consensuales como la Guerra de la Independencia, el descubrimiento de América o la pareja Miguel de Cervantes-Don Quijote de la Mancha.

 

Lejos de las inquietudes ibéricas, las contribuciones de Yael Zerubavel y de José M. Faraldo son dos excelentes ejemplos de la recuperación de un pasado histórico mitificado a partir de exclusivos intereses presentistas. Y. Zerubavel analiza las estrategias de arcaización y modernización de la historia hebrea en la fundación y consolidación del Estado de Israel; mientras que Faraldo revisita la actualización y reutilización permanente por el nacionalismo polaco de las narraciones míticas, de tono claramente antigermano, del pasado medieval de Polonia. En una dinámica próxima, Virginia López de Maturana analiza la reinterpretación de uno de los episodios más significativos del siglo xix para el nacionalismo vasco, las guerras carlistas, a través de la recuperación y/o el rechazo de la polémica figura del cura Santa Cruz por las diferentes tendencias del nacionalismo vasco hasta nuestros días.

 

El profesor Mees analiza en su aportación la evolución cronológica y las implicaciones políticas de las distintas proposiciones terminológicas, más de una docena, destinadas a definir el territorio del pueblo vasco. La utilización de dichos conceptos, basados según las épocas en criterios como la lengua, la raza, la cultura… generaron una polémica que ha recorrido el siglo xx y que sigue teniendo hoy en día significaciones políticas de hondo calado al servir con frecuencia como arma arrojadiza («ofensiva semántica») entre las diferentes tendencias políticas presentes en el territorio vasco. Por su parte, Jesús Casquete y José Luis de la Granja hacen un recorrido por el día de la patria vasca (Aberri Eguna) desde sus orígenes claramente confesionales, su consolidación durante la Segunda República y el posterior exilio político, su reinterpretación en los sesenta tras la aparición de ETA y su consideración como una jornada de lucha y, en definitiva, su transformación en una referencia compartida, aunque
no siempre celebrada de forma conjunta, por el conjunto de las fuerzas nacionalistas vascas.

 

Por último, Walther L. Bernecker parte del estudio de los diferentes usos reales y conmemorativos de un pequeño cementerio en la localidad de Schwerin (ex-RDA), desde 1945 hasta la caída del muro de Berlín, para mostrar la interpretación conflictiva que plantean reiteradamente los lugares de memoria en la actual Alemania, herencia de la diferente cultura memorial impulsada durante décadas en cada una de las dos Alemanias surgidas de la II Guerra Mundial. Leyre Arrieta, parte igualmente del estudio de un lugar concreto, la antigua sede del Gobierno vasco en la Avenue Marceau de París, para remontar su historia y analizar el carácter poliédrico de su simbolismo para el nacionalismo vasco, los exiliados españoles o el movimiento europeísta.

 

En definitiva, nos encontramos ante una obra sugerente, con aportaciones diversas, novedosas y consistentes que, al abrir la puerta al diálogo con nacionalismos ajenos a nuestra cotidianeidad más próxima, será muy útil para proseguir y consolidar nuevas vías de investigación sobre las dinámicas simbólicas de los nacionalismos patrios.