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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (Review)
      • Serra Pedreira Carneiro, André Miguel
      Language (Review)
      Español
      Language (Monograph)
      Español
      Editor (Monograph)
      • Prados Martínez, Fernando
      • Jiménez Vialas, Helena
      Title
      La muerte en Baelo Claudia
      Subtitle
      Necrópolis y ritual en el confín del imperio romano
      Year of publication
      2015
      Place of publication
      Alicante
      Publisher
      Universidad de Alicante
      Number of pages
      223
      ISBN
      978-84-9828-515-4
      Subject classification
      Social and Cultural History
      Time classification
      until 499 AD → 1st - 5th century AD
      Regional classification
      Europe → Southern Europe → Spain, Ancient World → Roman Empire
      Subject headings
      Baelo Claudia
      Gräberfeld
      Tod
      Brauchtum
      Aufsatzsammlung
      Original source URL
      http://mcv.revues.org/7282
      recensio.net-ID
      ced5bb3b05614ae1b65094f84438da43
      DOI
      10.15463/rec.1650977255
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Fernando Prados Martínez / Helena Jiménez Vialas (eds.): La muerte en Baelo Claudia. Necrópolis y ritual en el confín del imperio romano (reviewed by André Miguel Serra Pedreira Carneiro)

Emporion. Este es el término que Estrabon (Geog. III, 1, 8) utiliza para designar la ciudad de Baelo. De esa manera enaltece su valor, no como mero punto administrativo o jurídico, sino como mercado o depósito, centro de encuentro y de fusión de gentes y culturas de las procedencias más variadas, punto de conexión entre Hispania y Mauretania, de confluencia entre la cultura mediterránea y el finisterrae atlántico. Desde su fundación como ciudad romana, en un momento indeterminado del siglo ii a. C., Baelo habrá acentuado este papel híbrido de puente entre los dos márgenes del extremo mediterráneo.

Para la investigación actual Baelo es un unicum: la ciudad hispana en la que mejor se conocen las identidades funerarias, un «enclave arqueológico privilegiado», como la definió Manuel Bendala Galán. El estudio de los loci sepulturae en Baelo empezó con las excavaciones del Padre Julio Furgús, que en sólo cuatro días de 1907 exhumó más de cuarenta sepulturas. Entre 1917 y 1921, las campañas promovidas por Pierre Paris y Jorge Bonsor en la necrópolis oriental, en la que excavaron cerca de 1200 tumbas, demuestran que en Baelo el estudio del mundo funerario estuvo desde el primer momento al mismo nivel que el análisis urbano: si bien la metodología utilizada no tuvo nada que ver con la actual, el volumen dedicado a la necrópolis ofrece el mismo rigor e idéntica riqueza de documentación que el consagrado a los espacios urbanos. Basta fijarse en las planimetrías y en el registro gráfico microespacial de Bonsor para ver que en Baelo se realizaron excavaciones con exigencias descriptivas muy superiores a lo que entonces era habitual en la Península Ibérica. Sería también, de hecho, consecuencia de esa rigurosa divulgación que en 1925 el sitio fuera declarado Monumento Histórico Nacional.

La misma tradición de exigencia se observa en los trabajos de los investigadores que se han dedicado después a las necrópolis de Baelo, desde García del Soto (a principios de los años 50), Ariane Bourgeois-Mariano del Amo (1969) o José Remesal Rodríguez (1973), que dirigió los últimos trabajos de excavación, hasta las recientes revisiones de Alicia Jiménez Díez (2008) o Desiderio Vaquerizo Gil (2010). Es cierto que quedan por conocer numerosos aspectos y dimensiones del problema, desde la paradójica escasez de epigrafía funeraria destacada por Patrick Le Roux (2009) a los enigmáticos muñecos y otras esculturas funerarias cuya interpretación ha hecho correr tanta tinta (véase la monografía de Irene Seco de 2011); también la diversidad de formas de enterramiento, ajuares funerarios, arquitecturas y autorrepresentación fúnebre confieren una multiplicidad de lecturas en abierto.

En el caso de Baelo y más allá de los valores miméticos de una urbs que, como tantas otras, pretende ser simulacrum Romae en la disposición ortogonal urbanística y en la asunción de los valores metropolitanos, existe una personalidad cultural heredada de un fondo turdetano-púnico cristalizado en el mundo funerario, «ingrediente dinámico de realidades socioeconómicas y culturales híbridas, polifacéticas o poliestratificadas» (p. 37, Manuel Bendala Galán, a propósito del concepto de romanización). Es así como Baelo Claudia ocupa un lugar singular en varios planos, desde la hibridación en sus trazos de identidad a la rica tradición de investigación que ha hecho de ella uno de los paradigmas en la investigación del mundo funerario hispanorromano.

Pues bien, a este panorama rico y variado se suma la contribución de la monografía coordinada por Fernando Prados Martínez y Helena Jiménez Vialás, que recoge los resultados de un ciclo iniciado en 2009 con nuevas excavaciones y «la reinterpretación» de otras antiguas con «métodos de análisis no agresivos y diversas herramientas digitales» (p. 15) que a las finalidades meramente científicas añaden objetivos patrimoniales de valoración y divulgación de la ciudad. El proyecto integra investigadores de las Universidades de Cádiz, Autónoma de Madrid, Málaga y Tolouse (p. 16), a los que se suma Aurelio Padilla Monge, de la Universidad de Sevilla, con una nueva lectura sobre la epigrafía funeraria. El ámbito espacial estudiado ha sido la Necrópolis Oriental, que desde los trabajos de campo de José Remesal Rodríguez no había vuelto a ser intervenida. En los cuarenta años de intervalo muchos monumentos funerarios se vieron cubiertos de nuevo por arena y vegetación espontánea (p. 26), lo que obligó a su limpieza para reevaluar áreas anteriormente excavadas. A este programa se suma la aplicación de lecturas y referencias microespaciales para crear una nueva cartografía permitiendo «considerar el paisaje funerario de la necrópolis como un todo» (p. 82), el uso de nuevas tecnologías, formas de registro y representación virtual o análisis de laboratorio de los diversos soportes materiales. En el terreno se emprendieron acciones de conservación, restauración, musealización y divulgación, reforzando el discurso expositivo del núcleo.

La monografía reúne diversas contribuciones que nos dan una amplia lectura de los diversos contenidos materiales y de identidad que reúne el conjunto sepulcral. Algunos son profundamente innovadores: por ejemplo se identificó parte de una via sepulcralis (pp. 90-92) y se aportan nuevos datos sobre la ocupación tardía de la Necrópolis Oriental (pp. 129-136). A ellos se añade un importante volumen de estudios que abordan la revisión historiográfica (pp. 15-30; 55-63; 183-196), el análisis del territorio envolvente (pp. 65-80) y de los antecedentes de la ciudad (pp. 45-54), o aspectos sectoriales sobre la topografía funeraria (pp. 81-106), los ritos funerarios (pp. 107-124), la epigrafía funeraria (pp. 139-150), las cerámicas y ajuares (pp. 151-160), la pintura funeraria (pp. 161-172) y la valorización patrimonial (pp. 173-182). Destacan también una relectura de los componentes culturales y sociales (pp. 31-44) que permiten hablar de una ciudad de amplio espectro etnocultural, y un texto final, «casi a modo de epílogo» (pp. 197-206), que hace un balance de los trabajos y propone ambiciosas líneas de investigación mostrando lo mucho que cabe esperar, tanto en los estudios sedimentológicos, faunísticos o paleoantropológicos, como en la obtención de seriaciones estratigráficas más definidas. En resumen, un amplio compendio de datos que permiten entender cómo Baelo fue el «colofón» de una «tradición cultural autóctona de una sólida base orientalizante, se desarrolló a lo largo de los siglos y fue permeable a otros influjos culturales púnicos, mauritanos y posteriormente romanos» (p. 107).

Un último comentario: se comprende que a la luz de la contemporaneidad se utilice la expresión «confín del Imperio romano» en el subtítulo, pero por los textos y los datos arqueológicos resulta evidente que este antiguo emporion estaba perfectamente enmarcado en la gran koiné mediterránea, en la que asumió un papel destacado como lugar de interacción y mestizaje entre diferentes culturas y gentes.