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  • Métadonnées

    • Type de document
      Recension (monographie)
      Revue
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Auteur (recension)
      • Ruiz Carnicer, Miguel Ángel
      Langue (recension)
      Español
      Langue (monographie)
      Español
      Auteur (monographie)
      • Aliberti, Davide
      Titre
      Sefarad. Una comunidad imaginada (1924–2015)
      Sous-titre
      Una comunidad imaginada (1924–2015)
      Année de publication
      2018
      Lieu de publication
      Madrid
      Maison d'édition
      Marcial Pons Historia
      Collection
      Estudios/contemporánea
      Nombre de pages
      334
      ISBN
      978-84-16662-26-5
      Thème
      Histoire juive, Histoire politique
      Période
      XXe siècle, XXIe siècle → 2000-2009, XXIe siècle → 2010-2019
      Espace
      Europe → Europe du Sud → Espagne
      Mots-clés
      Spanien
      Juden
      Sephardim
      Identität
      Geschichte 1924-2015
      URL de référence
      http://journals.openedition.org/mcv/9409
      ID-recensio.net
      3a6133e5c47b48a7bcc39358b2329292
      label_doi
      10.15463/rec.2117617117
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Davide Aliberti: Sefarad. Una comunidad imaginada (1924–2015) (compte rendu de Miguel Ángel Ruiz Carnicer)

La «cuestión judía» es uno de los factores cruciales para entender el siglo xx pues es en éste donde eclosiona el antisemitismo de larga trayectoria histórica desde la edad media hasta la «solución final» nazi. En ese contexto, el lugar de España se concreta en su papel pionero en la expulsión de los judíos, ya que es el primer país en proclamarse judenfrei, en un caso claro de convergencia de la razón política y la religiosa. Así lo recoge Arno J. Mayer en Why Did the Heavens Not Darken. The “Final Solution” in History (Nueva York, Verso, 2012 ; ed. or. 1990, p. 29). En este relato, España no solo aparece como pionera de su expulsión —que supuso también su exclusión del nuevo mundo— sino también como una celosa guardiana de la ortodoxia a través de la Inquisición, con la persecución de los conversos como un incansable agente de depuración religiosa y de eliminación de toda heterodoxia. Esta es la imagen internacionalmente más extendida del aporte español a la cuestión, con la coda final de la hipocresía y oportunismo del franquismo que pasa del lenguaje antisemita de guerra y posguerra al filosefardismo y a la reivindicación de Franco como salvador de los judíos.

En la historiografía española contemporánea, el tema del judaísmo o más bien del antisemitismo español ha sido desarrollado en los últimos años por autores que han logrado consolidar un buen conocimiento histórico del fenómeno como es el caso de Gonzalo Álvarez Chillida (que escribe el prólogo a este volumen) en El antisemitismo en España. La imagen del judío (1812-2002) [Madrid, Marcial Pons, 2002], al que han seguido muchos otros como Joseph Pérez (Los judíos en España, Marcial Pons, Madrid, 2005), Isabelle Rohr (La derecha española y los judíos, 1898-1945. Ansemitismo y oportunismo, Valencia, Prensas Univeristarias de Valencia, 2010) u otros más centrados en el franquismo como Bernd Rother (Franco y el holocausto, Madrid, Marcial Pons, 2005) o Javier Domínguez Arribas (El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista [1936-1945], Madrid, Marcial Pons, 2000).

A este relativamente bien conocido panorama le faltaba un desarrollo más amplio de un aspecto que ya estaba presente en los trabajos citados pero que no había sido desarrollado desde sus raíces hasta la actualidad: el filosefardismo español y el legado de la historia judía en España y especialmente la gestión que los distintos gobiernos hicieron de esa memoria y de las reivindicaciones de las comunidades sefarditas. Esa es la tarea que emprende este joven hispanista italiano, Davide Aliberti, que se beneficia de los trabajos antes referidos y que trata de mostrarnos cómo se ha gestionado en España en los últimos cien años aproximadamente todo ese legado, dejando al margen el antisemitismo y buscando la faz, mucho más luminosa y positiva del filosefardismo y de la historia de la puesta en valor por parte de intelectuales, políticos y gobiernos de la tradición judía de origen español.

El autor hace una revisión historiográfica detenida, centrándose en la reconstrucción intelectual del sefardismo de la mano de autores como el historiador José Amador de los Ríos o —sobre todo— el médico y político liberal Ángel Pulido, principal artífice de la recuperación de la tradición sefardita en los años veinte. Pero también repasa con detalle el papel de los gobiernos restauracionistas, la dictadura de Primo, autora de un primer decreto que facilitaba la obtención de la nacionalidad de los sefarditas que quisieran volver a España tras el terremoto de la Gran Guerra, o la acción reivindicativa de la República, que en el rechazo a la expulsión encontraba un nuevo motivo de presentar la España renovada y progresista que encarnaba el nuevo régimen. La guerra civil y el régimen franquista, entre la tentación antisemita y el discurso filosefardita posterior, producen algunas de las mejores páginas del trabajo. Pero quizá la lo más significativo es que el autor se acerca también con mucho detalle a cómo la España democrática posterior a la muerte del dictador trata este legado sefardita, a los eventos culturales que desarrolla y cómo interacciona con un escenario diplomático internacional en donde se pretende mantener la cercanía y amistad con el mundo árabe que ya había tenido el franquismo desde la época del cerco internacional, para hacerlo compatible con el reconocimiento del estado de Israel y la memoria de Sefarad hasta llegar a la Ley de 2015 del gobierno Rajoy que devuelve la nacionalidad española a los sefarditas —al fin citados por su nombre— que lo pudieran desear.

En todo este repaso, hay dos ideas que se repiten, explicitadas en diversas ocasiones, y que le dan sentido al libro. Una es que en realidad el filosefardismo se basa en una idealización de los judíos españoles, y que, incluso cuando se toman medidas jurídicas concretas, no se busca efectivamente lograr un retorno, sino recuperar de forma arqueológica un pasado al servicio de las necesidades españolas de cada momento. La segunda idea es que el discurso sefardita de los distintos regímenes busca construir una nueva imagen de España que deje atrás el pasado de intolerancia e imposición religiosa, arrojando sobre ella una luz favorable de modernidad democrática y pluralismo en el caso de la República o de la democracia del 78, y haciendo olvidar la cercanía al nazismo, mostrándo a España como un país amigable con la pluralidad religiosa cuando conviene, en el caso del franquismo. Todo ello sin reconocer la responsabilidad de la expulsión, expresión que casi nunca se usa oficialmente.

Aliberti deja claro que los gobernantes españoles siempre han tratado de aprovechar la existencia de un núcleo de sefardíes que añoraban Sefarad y proclamaban el orgullo de su origen para utilizarlos en provecho propio en términos económicos o de imagen exterior sin nunca dar lugar a una revisión autocrítica del papel de España en el tema judío. Uno de los atractivos de este libro es cómo nos brinda los detalles de los continuos quiebros de la diplomacia española en relación a los grupos o colectivos oficiales u oficiosos sefardíes y judíos, mostrando esta inconsistencia entre el discurso filosefardí asumido a lo largo de los últimos cien años por distintos regímenes y gobiernos y una práctica oportunista.

Siempre fue más cómodo imaginar un judío sefardí abstracto que sirviera para construir un imagen de modernidad e inclusión de España que tomar las medidas efectivas que hicieran posible la superación del pasado conflictivo.

Aliberti compone un fresco histórico notable y completo sobre un tema muy significativo y muestra las miserias y limitaciones de la España contemporánea —incluida la España actual— en este tema ante su propio espejo. Y es que no hay nada como la realidad para estropear una buena imagen.