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  • Metadata

    • Document type
      Review (monograph)
      Journal
      Mélanges de la Casa de Velázquez
      Author (review)
      • Martín Gijón, Mario
      Language (review)
      Español
      Language (monograph)
      Español
      Author (monograph)
      • Rabaté, Colette
      • Rabaté, Jean-Claude
      Title
      En el torbellino. Unamuno en la Guerra Civil
      Subtitle
      Unamuno en la Guerra Civil
      Year of publication
      2018
      Place of publication
      Madrid
      Publisher
      Marcial Pons Historia
      Series
      Estudios/Contemporánea
      Number of pages
      286
      ISBN
      978-84-16662-21-0
      Subject classification
      Military History
      Time classification
      20th century → 1930 - 1939
      Regional classification
      Europe → Southern Europe → Spain
      Subject headings
      Unamuno, Miguel de
      Spanischer Bürgerkrieg <1936-1939>
      Original source URL
      https://journals.openedition.org/mcv/10667
      recensio.net-ID
      85a3308efe774bcd98728f4cc33ec8b2
      DOI
      10.15463/rec.2122972283
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Colette Rabaté / Jean-Claude Rabaté: En el torbellino. Unamuno en la Guerra Civil (reviewed by Mario Martín Gijón)

Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset son los padres fundadores del ensayo moderno en la literatura española. Si Ortega estuvo de moda hace unos años, con la edición de sus obras completas y su biografía a cargo de Jordi Gracia, ahora parece ser el turno de Unamuno, a tenor de su presencia editorial, e incluso cinematográfica, con la película Mientras dure la guerra, dirigida por Alejandro Amenábar, centrada en los últimos meses de su vida.

Es precisamente esa etapa final la que ha contribuido, mucho más que su oposición a la dictadura de Primo de Rivera y su exilio en Francia (que le ganó repercusión internacional y cifras inéditas de ventas en países tan alejados como Alemania, Checoslovaquia o Hungría) a su mitificación en algunos casos y, desde luego, a su actualidad, centrada en torno a su legendaria intervención en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, durante la celebración del Día de la Raza y respondiendo sobre todo al discurso del fundador de la Legión española, Millán Astray, lo que le acarreará el arresto domiciliario durante las últimas semanas de su vida, marcadas por una hondísima amargura, de la que darían testimonio las notas que iría escribiendo con la intención de formar un libro que se habría titulado El resentimiento trágico de la vida, publicado por primera vez en 1991.

Precisamente los futuros editores de esta obra, el matrimonio de hispanistas formado por Jean-Claude y Colette Rabaté, actualmente los más exhaustivos conocedores de la biografía de Unamuno, presentan en el libro En el torbellino. Unamuno en la Guerra Civil la síntesis más ajustada hasta ahora a lo conocido sobre el último año de la vida de Unamuno, explicando así su contradictoria adhesión y luego separación del conocido como «movimiento nacional». Una época que hace treinta años narrara en excelente prosa Luciano González Egido en su libro Agonizar en Salamanca. Unamuno, julio-diciembre 1936, publicado coincidiendo con el medio siglo de la muerte del escritor.

La estructura del libro es de una nitidez ejemplar. El capítulo primero, «Unamuno y la República: crónica de un desamor anunciado» indaga en el rápido distanciamiento del régimen republicano de quien unánimemente era visto como su mayor valedor y símbolo, hasta el punto de haber sido propuesto como presidente de la República. Los Rabaté tratan la rivalidad entre Unamuno y Azaña que, frente a lo que pudiera parecer fue un «enfrentamiento más ideológico que personal», basado sobre todo en las visiones contrapuestas sobre la legislación religiosa y la articulación territorial de España («la monserga de la personalidad diferencial de las regiones» según Unamuno). La creciente oposición de Unamuno a la política de Azaña provocará su expulsión como columnista de El Sol, refugiándose en Ahora, un diario caracterizado como «de centro» por los autores, aunque en la época muchos lo veían como posicionado claramente a la derecha, y de hecho compitiendo por lectores con el ABC. Significativamente, Unamuno, tras protestar, no se opondrá a que lo presenten como candidato por Madrid del partido radical de Lerroux. Signo de su caída en popularidad en apenas dos años de República, no será elegido al parlamento. Su posición en la cuestión asturiana será claramente opuesta a la represión gubernamental derechista, tan clara como el desprecio que le suscitaban los jóvenes «fajistas».

Cuando se produce la toma de Salamanca, gracias, como en muchos otros sitios, al perjurio y habilidad para maniobrar de los militares implicados, Unamuno reacciona con una tranquilidad desconcertante que es explicada por los autores a causa del «ensimismamiento» en que había caído desde dos años atrás, tanto por sus tragedias familiares (muerte de su esposa y de su hija Salomé) como por el desencanto de un liberal ante una época de extremos.

En los capítulos «Unamuno ante el “bando nacional”» y «Los desastres de la guerra», los autores intentan desglosar el grado de compromiso del escritor con las medidas tomadas por las nuevas autoridades, concluyendo que básicamente fue una «mera correa de transmisión» de dichas medidas que incluían la depuración del profesorado, ya que su margen de actuación era muy limitado. Destituido de su rectorado el 22 de agosto por Azaña, será restituido como rector «vitalicio» apenas una semana después por las autoridades fascistas, que lo instrumentalizarán en su propaganda, siendo el intelectual más conocido de que disponían. Así, el «Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Universidades y Academias del Mundo», será atribuido a la pluma de Unamuno, que reaccionará indignado (en la intimidad). Los autores que consideran que las tomas de posición de Unamuno son posturas «de fachada», no pueden exculpar la inacción de Unamuno ante la ejecución extrajudicial del alcalde socialista Casto Prieto Carrasco y del líder sindical Pepe Manso. La anotación de Unamuno «Prieto en las calderas de Pedro Botero dejarle morir», que para los autores «es algo ambigua y puede dar lugar a varias interpretaciones» parece, por desgracia, bastante clara.

En realidad, todo parece indicar que el compromiso de Miguel de Unamuno fue sincero con los sublevados hasta finales de agosto. Es entonces cuando comenzará su «doloroso examen de conciencia» que desembocará en el estallido del 12 de octubre en el Paraninfo y su posterior arresto domiciliario hasta su muerte, con sus posteriores «exequias falangistas» y la instrumentalización, una vez más, ya sin defensa posible. De este proceso disponemos, gracias a este libro de los unamunianos Rabaté, de la obra más objetiva y completa hasta la fecha.