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Gustavo Alares López: Políticas del pasado en la España franquista (1939–1964). Historia, nacionalismo y dictadura (reviewed by Alfonso Pinilla García)

El libro de Gustavo Alares López es un ejemplo de buen oficio historiográfico. Bien escrito, rigurosamente documentado, con una organización coherente y clara, la obra de Alares López nos permite profundizar en los mecanismos que la dictadura utilizó para forjar una imagen de España ligada al ideario e intereses predominantes en cada una de las fases por las que transitó el régimen. En cinco momentos se detiene el autor para observar esos mecanismos: la celebración del «milenario de Castilla» (Burgos, 1943), el V centenario del nacimiento de los Reyes Católicos (1951-1952), las conmemoraciones del IV centenario de Carlos V (en torno a 1958), el CL aniversario de la guerra de la Independencia (1958-1959) y los fastos que recordaron los XXV «años de paz» de 1964.

Quedan claras dos grandes fases de «construcción nacional», al estudiar exhaustivamente los anteriores instantes: en primer lugar, una fase que duraría hasta la década de los cincuenta, donde predomina en el discurso conmemorativo de la dictadura un revisionismo fascista y antiliberal. En esta primera fase, el fascismo imperante pretendería congelar el tiempo, instalándose en un «presente perpetuo» de triunfo y estabilidad que negaría los vaivenes de la nación, sus fracasos y frustraciones, sus desajustes y derrotas. Bajo una estética fascista, triunfal e imperecedera, la dictadura recuerda de manera insistente la «unidad nacional» forjada con los Reyes Católicos. Esa unidad se vinculó con la Victoria del bando franquista en la Guerra Civil, hito legitimador de su poder, que desembocaba en el argumento de que sólo Franco era heredero de aquella unidad y cancerbero de la misma, encargado de «un destino histórico hercúleo»: hacer perenne tal Victoria, conservar sin mácula «la hazaña» de haber vencido a la «anti-España» roja.

La caída de Hitler y Mussolini tras 1945 complicó este discurso y obligó a una necesaria matización que cristalizaría en torno a 1958, cuando la estética nacional-católica había sustituido ya a la fascista. Entramos así en la segunda fase de «construcción nacional» desarrollada por el régimen franquista. Durante esta segunda etapa, los mimbres discursivos de «unidad nacional vinculada a la Victoria» seguían ahí, sólo que ahora Carlos V era el «alma mater» de esa Unidad y Franco su «legítimo heredero», encargado de regentar el imperio europeo y católico forjado en el siglo xv. Denuncia el autor del libro que este discurso triunfó porque contó con la solidaridad de algunos intelectuales europeos, en un momento donde la dictadura se había convertido en firme (y útil) aliada de Estados Unidos durante los inciertos años de la Guerra Fría.

Uno de los conceptos más interesantes que arroja este libro es el de «franquismo regionalizado», con el que Gustavo Alares se refiere a la construcción de una narrativa nacional que integra unos relatos locales y regionales no siempre dirigidos, ni forjados, desde el centro. Hay aquí un matiz interesante, a nivel cultural, que rompe la idea de una dictadura que lo centraliza todo. Demuestra así Alares que las políticas del pasado en la España franquista construyeron «nación» desde las regiones, desde el ámbito local, desde la periferia, y no tanto desde «la villa y Corte» madrileña.

Con su riqueza de argumentos, de fuentes, con su rigurosa descripción de estrategias creadoras de una visión concreta del pasado, esta obra resulta sumamente sugerente, e idónea, a la hora de reflexionar sobre las diferencias entre Historia y Memoria. La primera es ciencia, basada en pruebas documentales, que busca la verdad a partir de planteamientos teóricos y metodológicos rigurosos. La segunda es relato del pasado, representación parcial del ayer que no se basa en el rigor de la cita ni en el esfuerzo de la comparación, matrices que dirigen el trabajo de historiador. En este libro, Alares explica cómo se construye la Memoria colectiva contra la verdad histórica. Y analiza el oficio, la obra, la tarea del historiador, sometiéndolo a la obligación moral de buscar la verdad por encima de los intereses gremiales, políticos y personales. Demuestra cómo el pasado se crea y recrea, cómo la nación —toda nación— es una invención, y confirma aquello que Orwell escribió en su novela 1984: «quien controla el pasado, controla el futuro; y quien controla el presente, controla el pasado».

La obra de Gustavo Alares López es una buena «rosa de los vientos» para no perderse en estos convulsos tiempos de posverdad y ensoñaciones, donde el ayer se convierte en poliedro y el presente en la mano que lo mueve, enseñándonos la cara que más interesa en cada momento.